La industria argentina se partió en dos

Manufactura

¿De qué lado querés que esté tu pyme?

Mientras estás leyendo esto, hay capacidad productiva ociosa en una planta industrial del conurbano. No es una licencia poética: en junio de 2026, la utilización de la capacidad instalada de la industria argentina fue del 59,1%. En otras palabras, alrededor del 41% de la capacidad productiva disponible permaneció sin utilizar.

Y el dato más reciente no muestra una mejora: en julio, la producción manufacturera cayó 4,9% interanual. Y, sin embargo, al mismo tiempo, otra parte de la economía argentina está mostrando una dinámica completamente diferente.

Según Aon/TTR Data, durante el primer semestre de 2026 el mercado argentino de fusiones y adquisiciones movilizó USD 4.672 millones, un 38% más que en el mismo período del año anterior. PwC, utilizando una metodología diferente, registró 56 transacciones por unos USD 5.700 millones en el mismo período.

¿Cómo conviven una industria utilizando apenas el 59% de su capacidad y un mercado de compraventa de empresas que vuelve a ganar dinamismo?

La respuesta es sencilla: no hay una sola industria argentina. Hay empresas que están perdiendo valor y empresas que están encontrando oportunidades en el mismo contexto.

Y la diferencia entre estar de un lado o del otro se decide antes de que la crisis —o la oportunidad— toque la puerta.

Una economía partida en dos

Del lado de la presión, los números son duros. La actividad manufacturera cayó 1,9% interanual durante el primer semestre de 2026. Y en julio, el IPI manufacturero profundizó la caída, con una baja interanual del 4,9%.

Desde noviembre de 2023 hasta mayo de 2026 se perdieron más de 97.000 puestos de trabajo registrados en la industria manufacturera, mientras que unas 4.000 empresas manufactureras dejaron de figurar en el padrón de empresas con trabajadores registrados.

Entre las PyMEs industriales relevadas por el Observatorio PyME, durante el segundo trimestre la producción cayó 11% interanual y el empleo 4,5%.

Buena parte de esa presión también viene de afuera. Durante el primer semestre ingresaron USD 5.362 millones en bienes de consumo importados, el nivel más alto registrado para un primer semestre. En determinados segmentos industriales, el impacto fue especialmente fuerte: la fabricación de aparatos de uso doméstico cayó 22,9% interanual en junio.

A esto se suma un deterioro preocupante de la situación financiera de muchas empresas. La morosidad empresarial aumentó fuertemente en los últimos dos años y, entre las PyMEs con avales de Sociedades de Garantía Recíproca, prácticamente se triplicó.

Al mismo tiempo, el 62,8% de las PyMEs relevadas por CAME no accedió a financiamiento durante 2025.

Y los concursos preventivos también muestran la magnitud de la presión: en la Ciudad de Buenos Aires pasaron de 82 casos en 2023 a 190 en 2025, mientras que solo entre febrero y abril de 2026 se registraron 92 nuevos expedientes. Pero la otra mitad de la fotografía es muy diferente.

En 2025 se cerraron 105 operaciones de M&A por más de USD 7.165 millones, el tercer mejor registro de la última década. Y el 57% de los compradores fueron empresas argentinas, no fondos extranjeros.

El RIGI ya concentra proyectos —entre aprobados, en evaluación y anunciados— por más de USD 150.000 millones.

Y el Gobierno implementó además el RIMI, un régimen de incentivos fiscales destinado a inversiones productivas de MiPyMEs.

El mercado de crédito también cambió. El crédito en dólares a empresas pasó de representar alrededor del 0,8% del PBI a fines de 2023 a aproximadamente 3,5% en junio de 2026.

Y en varios casos recientes, la salida o reducción de operaciones de multinacionales abrió espacio para compradores y grupos empresarios con presencia local. Telefónica, P&G y otros activos pasaron a nuevas manos, mostrando que el proceso de reconfiguración empresarial también genera oportunidades de consolidación.

Ninguna de las dos fotografías es falsa.

Es una economía en dos velocidades: una parte se hunde, otra parte crece, y las dos comparten el mismo mapa.

Por qué “aguantar” dejó de ser una estrategia

El problema de fondo es que muchas PyMEs manufactureras siguen tomando decisiones como si la industria fuera una sola cosa:

  • Aguantan.
  • Esperan que el consumo repunte.
  • Postergan la inversión.
  • Negocian con el banco un mes más.

Y, mientras esperan, el negocio puede ir perdiendo valor de dos maneras diferentes.

  • La primera es lenta: pierden margen frente a la competencia importada, pierden capacidad de repago y negocian desde una posición cada vez más débil.
  • La segunda es más brusca: llegan a la mesa de una posible venta o asociación no por decisión propia, sino empujadas por un concurso preventivo, un embargo o una crisis de liquidez.

Ahí el comprador pone las condiciones. No el dueño que construyó la empresa.

La diferencia entre esas dos salidas —vender bien o llegar obligado a vender— no se juega en el momento de la crisis.

Se juega meses, y a veces años antes, en las decisiones de quién identifica una oportunidad primero.

Las cuatro palancas que toda PyME manufacturera debería tener sobre la mesa

1. Nuevas oportunidades de negocio

Diversificar la cartera de clientes.

Sumarse como proveedor de las cadenas que sí están creciendo —petróleo, minería, alimentos, proyectos vinculados al RIGI y nuevas inversiones productivas—.

Evaluar seriamente la exportación.

En un contexto de mayor apertura, competir de un solo lado del mostrador puede ser cada vez más difícil. Tener capacidad para competir también en mercados externos puede convertirse en una ventaja estratégica.

2. Inversores y financiamiento estratégico

No solamente para cubrir el capital de trabajo del mes.

También para financiar la modernización productiva que permita recuperar competitividad frente al producto importado.

El crédito en dólares para empresas creció fuertemente y existen nuevos regímenes de incentivo a la inversión. Pero acceder a esas oportunidades requiere mucho más que necesitarlas: exige información financiera confiable, proyectos bien estructurados y una empresa preparada para ser evaluada.

3. Socios y alianzas estratégicas

Asociarse o fusionarse con otro actor puede permitir alcanzar una escala, incorporar tecnología, acceder a nuevos mercados o sumar una cartera de clientes que en soledad podría llevar años construir.

Y asociarse no significa necesariamente perder el control de lo construido.

A veces significa encontrar al socio adecuado para que aquello que ya existe pueda crecer.

4. Compradores

El mercado de M&A muestra que existen compradores activos y, particularmente, empresas argentinas buscando oportunidades.

En 2025, el 57% de los compradores fueron compañías locales.

Para el dueño que ya sabe que el ciclo de su empresa como proyecto familiar independiente está llegando a su fin, la pregunta no debería ser solamente “¿cuánto vale mi empresa?”

También debería ser:

¿Quién podría hacerla crecer?

Y, sobre todo:

¿Estoy preparado para elegir al comprador, o voy a terminar aceptando al que aparezca cuando ya no tenga alternativas?

Prepararse es el precio de entrada

Ninguna de estas cuatro palancas se activa de un día para el otro.

Una empresa que puede mostrar contabilidad ordenada, procesos formalizados, indicadores financieros claros y una estructura societaria prolija es, por definición, una empresa mejor gestionada.

Pero también es una empresa que está en mejores condiciones para negociar una inversión, una alianza, una fusión o una venta.

La preparación no garantiza el éxito.

Pero la falta de preparación sí puede limitar las opciones.

La pregunta que importa

Tu PyME va a atravesar este reacomodamiento de la industria argentina de todos modos.

Eso ya no está en discusión.

Lo que sí está en discusión es cómo lo va a atravesar.

¿Reaccionando a los hechos consumados —una demanda que sigue cayendo, una crisis financiera, un concurso preventivo, una oferta apurada de último momento—?

¿O con un diagnóstico hecho a tiempo, opciones evaluadas y una estrategia definida antes de que la urgencia decida por vos?

Ese es, en esencia, el trabajo de desarrollo corporativo:

convertir la incertidumbre del contexto en una hoja de ruta concreta.

En RG Capital Research trabajamos con PyMEs argentinas precisamente en ese proceso: valuación de empresas, asesoramiento en M&A, evaluación de proyectos de inversión y búsqueda de socios e inversores.

Si tu empresa está en algún punto de este mapa, hablemos.

Antes de que el mapa decida por vos.

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